septiembre 26, 2022

El proyecto más caro de la Segunda Guerra Mundial

El proyecto más caro de la Segunda Guerra Mundial

Nunca había pensado expresamente, que recuerde, sobre cuál habría sido el proyecto más caro de la Segunda Guerra Mundial. Y si me hubieran preguntado, habría dicho que el proyecto Manhattan. No me habría equivocado mucho, pero no habría acertado. Como veremos, al final sí que tiene que algo que ver con el proyecto de la bomba atómica, pero fue otra cosa muy distinta.

El proyecto más caro de la Segunda Guerra Mundial tiene que ver con la creación del B-29, la superfortaleza volante

Me he enterado de esto leyendo estos días el último libro de Malcolm Gladwell, titulado El clan de los bombarderos. Ya les he hablado alguna que otra vez de Gladwell, y es un autor que me gusta mucho. Ahora ha escrito sobre la Segunda Guerra Mundial, por lo que se convierte en una lectura obligatoria. Y no defrauda. Qué bien cuenta las cosas este autor, las historias. Pero volvamos a lo nuestro.

Como decía, el proyecto Manhattan hubiera sido mi apuesta como el más caro de la Segunda Guerra Mundial. Involucró a decenas de miles de personas, supuso avanzar en el mundo de la ciencia de modo muy importante y requirió teóricos impresionantes y militares dispuestos a llevarlo a la práctica. Se estima que su coste fue de unos 2 billones de dólares (2.000.000.000). No confundan el billón europeo con el americano, ya que hay varios órdenes de magnitud de diferencia entre ellos. Hablamos de 2 mil millones de dólares de los años 40. Y serían 30 billones en dólares actuales.

Pero hubo un proyecto aún más caro. Mucho más caro. Se trata de la creación del bombardero B-29, la super-fortaleza volante. Los Estados Unidos querían un bombardero de gran alcance, capaz de volar más de 4.000 o 5.000 kilómetros. Era la única forma de alcanzar algunos puntos en el Pacífico. Principalmente, Japón. Un bombardero capaz de volar lo suficientemente alto como para poder escapar de las armas antiaéreas y de los aviones enemigos. Capaz de volar a más de 550 kilómetros por hora. Y capaz de llevar al menos unas 9 toneladas de bombas en su vientre.

El proyecto Manhattan y el B-29 se unieron en los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki

Boeing ganó el concurso para fabricarlos y eso supuso una riada de dinero para esta y para otras empresas colaboradoras. En 1942 había un primer prototipo, pero estaba lleno de problemas. En febrero de 1943, en una de las primeras pruebas de vuelo, uno de los motores se incendió y el avión acabó estrellándose, matando a los 10 hombres de su tripulación. Cuando se comenzaron a fabricar sin problemas importantes, llegó el momento de pisar el acelerador. Ahora que podían fabricarlos, tenían que hacerlo en cantidades enormes.

Se fabricaron casi 4.000 aviones, con un coste por unidad de 640.000 dólares. Echen cuentas, una barbaridad. En definitiva, el proyecto de creación y fabricación del bombardero B-29 fue el proyecto más caro de la Segunda Guerra Mundial. Costó 3 billones de dólares de su época, esto es, un 50% más de lo que costó el proyecto Manhattan. Estamos hablando de unos 45 billones de dólares de hoy.

El tercer proyecto más caro, por cierto, también tuvo que ver con los bombarderos. Fue la mira de bombardeo Norden, de la que habla largo y tendido Gladwell en su libro. Y está en este tercer lugar porque se llevó 1,5 billones de dólares.

Por cierto, que el proyecto Manhattan y el proyecto de la super fortaleza B-29 se unen en los últimos días de la guerra. El Enola Gay, el avión que lanzó la bomba atómica Little Boy sobre Hiroshima, era un B-29. También lo era el Bockscar, que lanzó la bomba atómica Fat Man sobre Nagasaki el 9 de agosto de 1945.

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