septiembre 26, 2022

Huesos humanos fueron utilizados para hacer adornos en el noreste de Europa durante el periodo Mesolítico

Tumba 69, de un hombre adulto, en la isla de Yuzhniy Oleniy Ostrov. Se encontraron colgantes de huesos humanos y animales junto con un colgante de diente de alce en los fémures. Lo más probable es que juntos formaran un adorno en el dobladillo de una prenda o una especie de sonajero. Crédito: Dibujo: Tom Björklund.

No todos los colgantes prehistóricos están hechos de huesos de animales, algunos son humanos. De hecho, un grupo de arqueólogos de la Universidad de Helsinki ha descubierto un par de colgantes de 8.200 años de antigüedad al noroeste de Rusia, realizados con trozos de fémur, dientes y otras partes óseas humanas.

Sin duda, un descubrimiento inesperado para la comunidad científica, pues esos colgantes fueron hallados hace más de un siglo en una fosa común, y ninguno de los equipos de investigación de la época había determinado hasta ahora que se tratara de huesos humanos, según un estudio publicado en Science Direct.

Se colocaron un total de 90 dientes de alce junto a las caderas y muslos del cuerpo de una mujer en la tumba 127 del cementerio de Yuzhniy Oleniy Ostrov , posiblemente atados a una prenda que se asemeja a un delantal. También había colgantes de dientes de alce en la cintura. Además, el cadáver fue rociado con ocre rojo.

Collares, sonajeros y adornos de huesos humano

Para dar con la procedencia de estas piezas, el equipo de la Universidad de Helsinki analizó algunos de estos adornos con un método de investigación bastante novedoso: el análisis de colágeno óseo. Esta técnica permite diferenciar especies animales a partir de las proteínas orgánicas contenidas en sus pequeñas células.

De este modo determinaron que, de los 37 colgantes elaborados con fragmentos de hueso, 12 resultaron ser humanos.

Esa docena de colgantes procedían de tres tumbas diferentes: dos con hombres adultos solteros, y una de un hombre adulto enterrado con un niño. Todos ellos, encontrados en un cementerio en la isla de Yuzhniy Oleniy Ostrov, en el lago Onega, en la región de Carelia, en Rusia, en el que se enterraron a más de 177 personas en el 6200 a.C., durante el periodo Mesolítico.

Los habitantes de esa zona eran, en su mayoría, cazadores, pescadores y recolectores que vivían del comercio marítimo. Con lo cual los colgantes de huesos humanos no eran un accesorio exótico durante el Mesolítico. Por el contrario, eran bastante comunes, pues hasta los bebés sepultados tenían sonajeros con huesos humanos en su interior.

“Mientras que algunos fueron enterrados sin adornos, otros fueron encontrados con muchos colgantes de dientes y huesos. Algunos estaban cosidos en los abrigos”, dice Kristiina Mannermaa (izquierda), arqueóloga de la Universidad de Helsinki

Los huesos humanos y los animales no eran considerados tan diferentes en la Edad de Piedra

Esta circunstancia dispar (unos cadáveres sin huesos de adorno y otros con ellos) desconcertó a los investigadores en un principio. Después de todo, los huesos humanos no parecían ser tratados de manera diferente a otros materiales o animales.

Su tamaño y forma, una vez pulidos, eran similares a los dientes de los animales. Además, fueron tallados con muescas en sus extremos, para poder enrollar una cuerda o un trozo de tela. Por lo tanto, los arqueólogos creen que pudieron ser un reemplazo para los dientes de animales que se habían desprendido de la ropa. “Da la impresión de que, cuando un humano o un animal moría, no veían tanta diferencia en el cuerpo y las partes”, explica Kristiina Mannermaa.

Sin embargo, esto no significa necesariamente que los habitantes rusos del periodo Mesolítico crearan colgantes así solo porque no le veían valor a los huesos humanos. Puede que, en su cultura, estas piezas tuvieran un significado tan importante como el de los huesos animales en la Prehistoria.

¿Un colgante único en Rusia?

Quizás nos parezca increíble pensar en colgantes hechos con huesos humanos, pero esta práctica no solo se conoce en lo que ahora es Rusia. En Asia y América del Sur también se han encontrado adornos realizados con partes humanas que se usaban como señal de respeto o apego. Razón por la cual los huesos se trataban con sumo cuidado, al tiempo que se almacenaban después de su uso.

“Usar huesos de animales y humanos juntos en el mismo adorno o vestimenta puede haber simbolizado la capacidad de los humanos para transformarse en animales en sus mentes. Sabemos que tal confusión de formas y fronteras ha sido y sigue siendo parte de la cosmovisión de los pueblos indígenas”, señala Kristiina Mannermaa.

Aunque también se han encontrado restos humanos asociados al canibalismo en la Europa de la Edad de Piedra, principalmente fueron utilizados con fines rituales, como es el caso de los collares de dientes de hace 6000 a.C., que hallaron en un lugar llamado Vedbaek Henriksholm Bøgebakken, en Dinamarca. Sin embargo, en el caso que nos ocupa, el desgaste de las piezas no permitió al equipo encontrar marcas y hendiduras que estas prácticas suelen dejar en los huesos. “Ello quiere decir que no tenemos motivo para sospechar de prácticas de canibalismo en base a los descubrimientos llevados a cabo en Yuzhniy Oleniy Ostrov”, precisa Mannermaa.

Entonces, ¿cuál era el significado de estos colgantes rusos? No lo sabemos.

La escasez de pruebas ha hecho muy difícil determinar si estas piezas se crearon como un rito de apego o de canibalismo. Es por eso que los arqueólogos se han propuesto ahora determinar la identidad de los huesos. Si la persona de la que provino la pieza estaba relacionada con las personas que fueron enterradas, entonces puede que estos colgantes de huesos sean solo una demostración de afecto que los seres humanos hemos dejado atrás.

Fuente: tekcrispy.com | helsinki.fi |