septiembre 27, 2022

Los errores sobre Colón y su llegada a América

Los errores sobre Colón y su llegada a América

Es algo común que el mundo del cine o del arte acabe creando una imagen de algo en la cultura popular, que no sea del todo acorde a la realidad histórica. Por ejemplo, los vikingos y sus cascos con cuernos. De igual forma, son varios los errores sobre Colón y su llegada a América que solemos ver repetidos en libros, conversaciones y obras de arte.

Ocurren mucho este tipo de cosas. Hace un tiempo les hablaba del habitual error de la Última Cena y las naranjas. Hay muchas obras de arte que representan la Última Cena y que muestran naranjas sobre la mesa. Es un error, porque en tiempos de Cristo no había aún naranjas por sus tierras. Este es otro buen ejemplo de que a veces lo que vemos en el arte tiene algún fallo. Algo totalmente lógico, por otra parte.

Los errores sobre Colón y su llegada a América se han convertido en parte de la cultura popular

Del que les voy a hablar hoy es otro popular caso, que probablemente tenemos muchos en la cabeza y que es erróneo. En el libro Planeta océano, del que ya les hablé, se enumeran algunos de los oficios menos habituales de entre los hombres que se embarcaron en los tres barcos del primer viaje de Colón: la Pinta, la Niña y la Santa María. Por cierto, en los barcos también hay una creencia popular falsa.

Las tres naves que usó Colón en su primer viaje no eran tres carabelas, como se suele decir. La Pinta y la Niña sí eran carabelas, perfectas para el propósito del viaje. Ese tipo de naves, las carabelas, solían ser rápidas, ágiles, resistentes y no tenían mucho calado, es decir, no era muy profunda la parte de la nave que queda bajo la superficie del agua. Esto último es importante cuando uno se va a acercar a puertos y costas de los que no sabe la profundidad, para evitar quedar encallado. Bien, pues esas dos sí eran carabelas.

Pero la tercera nave de Colón era una nao, o quizás una carraca. De hecho, la Santa María no era la Santa María, sino que era la Gallega. Así se llamaba el barco, que era de Juan de la Cosa, hasta que Colón le convenció para que la rebautizara con un nombre más católico: Santa María. Pero el cambio de nombre no hizo que se convirtiera en carabela, por lo que Colón no viajó con tres carabelas, sino tan solo con dos, la otra nave no era una carabela.

Con Colón no viajó ninguna mujer ni ningún sacerdote, monje o eclesiástico

Volviendo a los oficios más peculiares entre la tripulación de los hombres que descubrieron América, estaban los de boticario, escribano, sastre o traductor. Por otra parte, no había ninguna mujer a bordo, lo que supongo que era habitual. Pero tampoco había ningún religioso, esto es, ningún sacerdote, monje o similar. Y aquí tenemos otro de los errores habituales que algunas obras de arte nos han hecho cometer.

Tan acostumbrados estamos a ver en alguno de los cuadros más famosos a Colón en su desembarco acompañado de cruces y hombres con hábito, que ya damos por hecho que los españoles llegaron allí a evangelizar como primer fin. Y también que había religiosos portando cruces en cuando Colón y los suyos pusieron pie en tierra. Pero esto no es cierto.

Gran culpa la tiene la obra Primer desembarco de Cristóbal Colón en América, un cuadro realizado en 1862 por Dióscoro Teófilo Puebla. Esta enorme obra de más de 3 metros de alto y casi 5 metros y medio de ancho pertenece al Museo del Prado. Es una referencia común cuando se habla del tema del desembarco de Colón y ha inspirado a otros, llevando así el error de incluir al eclesiástico a otras obras. Lo vemos en la parte izquierda, cruz en mano y con un hábito gris.

De todas formas, si tenemos en cuenta que Colón ya se equivocaba en su viaje y que no buscaba lo que no encontró, todos estos errores son más que perdonables.

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